Néstor Sierra Fernández (*)
@nesifear

 

(Fuente: Orlando J. Ferreres y Asoc.)

En la película “El día de la marmota”, el protagonista es un cronista de TV al que lo mandan a cubrir una tradición de un pueblo norteamericano: esperar si una marmota sale o no, de una casilla en la que fue puesta al comienzo de la primavera boreal, para saber si esa temporada será soleada o con lluvia. Pero el protagonista intenta conquistar a una compañera: como no puede en el primer intento a la noche, vuelve a vivir los mismos actos del día anterior hasta cambiar su método de conquista por la noche y, en cada intento, vuelve a repetir los mismos actos todas las jornadas, hasta que la enésima vez logra el corazón de su amada.

En septiembre pasado, estuvo en la Argentina Jeffrey Sachs, economista y profesor de la Universidad de Columbia y al preguntársele como encontraba a nuestro país, respondió que “La Argentina parece El día de la marmota”, porque siempre repite las mismas crisis en forma recurrente, con la consecuente inflación hace 70 años.

Argentina solo tuvo superávit fiscal en 10 de los últimos 153 años. Como muestra el gráfico de Orlando J. Ferreres y Asociados, entre 1865 y 2018 solo hubo superávit fiscal primario (gastó menos de lo que recaudó por impuestos) entre 1992 y 1995 y entre 2003 y 2007.

Desde 1945 hasta hoy, hemos vivido con dictaduras que aumentaron el déficit y la deuda externa, sobre todo la última; gobiernos populistas, que gastaron más de lo que recaudaban y las reservas, en vez de haber aprovechado las épocas de bonanza (compra de los comodities argentinos por los europeos en la post Segunda Guerra Mundial; el boom de los precios de la soja durante el kirchnerismo) para ahorrar anticíclicamente, tener superávit primario y no secundario (deuda). Pero el enorme crecimiento de la planta de empleados públicos durante el gobierno de Cristina Kirchner (que el gobierno de Mauricio Macri continuó) más el carnaval de reparto de jubilaciones de aquella administración cristinista, llevó a un déficit fiscal de casi 6 puntos del Producto Bruto Interno.

Para que se entienda, es como en nuestra casa: tenemos que gastar una suma menor o igual a la que nos ingresa. Si queremos gastar más, pedimos a un tío bueno, a un amigo o compramos con la tarjeta de crédito, que luego hay que pagarla con intereses. Y como dijo el economista Ricardo Arriazu, Argentina es un gastador alcohólico: siempre gastó más de lo que recaudó, y lo financió con emisión monetaria o con deuda, por eso la inflación. Cuando no nos prestaron más y descreyeron que Argentina pagase, los inversores retiraron sus dólares y fue entonces cuando el Gobierno tuvo que acudir al Fondo Monetario, que fue el único que nos prestaba… para pagarle a los acreedores. Eso sí, nos prestó más barato.

Lo bueno es que en enero y febrero de este año, el resultado primario se ubicó en $23.384 millones (+0,1% del PBI), mientras que en el mismo período de 2018 se alcanzaba un déficit de $16.299 millones (-0,1% del PBI). Esta mejora se produjo a partir de que los ingresos, que aumentaron 43,1% i.a., crecieron 12 p.p. más que los gastos primarios. Tarde, pero bienvenido al fin.

Pero en el horizonte electoral, no hay un candidato que sea un seguro ganador de la elección presidencial, y es mejor que así sea, porque un iluminado no nos va a sacar de esta situación.

Argentina no va a salir con alguien que promete bajar impuestos pero subir salarios y jubilaciones sin decir de donde saca la plata, ni imprimiendo billetes ni implorando segundas oportunidades.

Los argentinos necesitamos imperiosamente que la dirigencia política deje de pensar en el chiquitaje de la próxima elección y se una a buscar consensos para terminar con el déficit fiscal y bajar la inflación, pues así volverán las inversiones, junto a una baja de impuestos que se vuelve imperiosa.

Para no vivir más presos de nuestro pasado, y dejar de ser los extras resignados de nuestra propia triste remake de “El día de la marmota”.

(*) El autor es director de Punto Sur, licenciado en Periodismo y ha completado, entre otros, el curso “Economía para Periodistas”, en 2017, con Federio Sturzenegger, Lucas Llach y Demián Riedel, en el Banco Central de la República Argentina.  Ese año condujo el programa “Expreso Económico” por el canal Telecreativa. 

 

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Año XVI Edición 5446