El gobierno de Cristina Fernández quería hacernos creer que vivíamos en el paraíso casi gratis. El gobierno de Mauricio Macri, como las religiones, nos arrojó al infierno diciéndonos que es la etapa
que obligatoriamente debemos atravesar para llegar, algún día, al paraíso con el dinero pago, el
pan que nos alimenta y el lecho en donde yacemos, como escribió Antonio Machado en primera persona.

Aquel gobierno nos mostraba el paraíso populista de los servicios baratos, al que solo teníamos el dudoso “privilegio” de acceder los argentinos de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, pero  cuando la luz se cortaba en verano, vivíamos el infierno casi literalmente, con más de 30 grados,
tornando inútiles los aires acondicionados accesibles por la luz regalada… hasta que se cortaba.

Con la actual administración, la mayoría de los bonaerenses entendimos que había que pagar los
sevicios, como nuestros compatriotas cordobeses, tucumanos, santafecinos (y todo el país, en definitiva). Pero los usuarios fuimos los únicos que hicimos el ajuste, con sueldos que quedaron muy atrás de los incrementos de tarifas. No lo hizo el mismo gobierno en otros ámbitos, no lo hicieron los
diputados y los senadores -cada diputado tiene una dieta de 111,083,68 pesos a lo que hay que sumarle
el plus por desarraigo y otros, para los legisladores provinciales (Fuente: diputados.gov.ar)- y en
consecuencia, cada diputado nos cuesta a todos 2 millones por año, es decir, 514 millones en total. Y desde ahora hasta el final de su mandato, el Presidente se apura con la baja del déficit, todo junto,
que había que hacerla con o sin FMI. Resultado: la actividad industrial bajó 5,7% en julio, según el INDEC, y la actividad económica general había bajado en junio -último dato oficial- con respecto al mismo mes de 2017 un 6,69%. (Min. Hacienda).

En tanto, el déficit se redujo. Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), “dado que durante enero – julio 2018 se devengaron $255.614 millones en concepto de intereses (+65,4% i.a.), el
resultado primario arrojó un déficit de $55.037 millones, contra un saldo deficitario de $100.670
millones obtenido a julio de 2017”.

Para salir de la recesión, Unidad Ciudadana propone “retracción de tarifas, prohibición de los despidos, restablecimiento del control cambiario, regularización de las importaciones y el flujo de capitales”. O sea, volver a luz, gas y transportes regalados, obligar a las pymes a que le paguen a sus 5 empleados aunque no venda, sin decir de dónde va a sacar la plata.

En definitiva, volver a creer que vivimos en un paraíso que solo existe en la biblia, creencia que
el anterior gobierno nos  hizo pagar con 5,7% del PBI de déficit, unos 570 mil millones de pesos
(Fuente: Consultora Inveq en base a datos de Min. de Hacienda e Indec).

Para bajar el déficit sin aumentar la deuda y activando la economía, una medida inteligente y plausible
(que postula el economista Martín Redrado) sería sin duda incentivar las exportaciones quitándoles
gravámenes, para lograr la entrada de dólares en forma genuina; así, los empresarios venderían más y comprarían más bienes de capital, y aumentaría la ocupación, incluso para los que hoy deben vivir indignamente de un plan social, que el stado ya no debería pagar, contribuyendo a bajar el déficit.

Sería una de las formas realistas de salir del infierno sin creer que vivimos en un paraíso fantasioso.

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Año XVI Edición 5939