El Presidente Mauricio Macri propuso el lunes 6 de este mes a todos los partidos políticos, empresarios, comerciantes y la Iglesia, entre otros, diez puntos de consenso, sobre los que el jefe de Estado entendió que hay que acordar para evitar nuevos sobresaltos exógenos.

Estos puntos son: lograr y mantener el equilibrio fiscal, tanto en la Nación como en las provincias; sostener un Banco Central independiente; promover una integración inteligente con el mundo; seguridad jurídica, elemento clave para promover la inversión; creación de empleo formal a través de una legislación laboral moderna; reducir la carga impositiva nacional, provincial y municipal, empezando por los impuestos distorsivos; consolidación del sistema previsional; consolidación de un sistema federal transparente; asegurar un sistema de estadísticas profesional, confiable e independiente; cumplimiento de las obligaciones con nuestros acreedores.

Por supuesto, las demás fuerzas políticas podrían sugerir poner otros puntos en la saludable lista de consensos o quitar otros, siempre dentro de las conversaciones y la convivencia.

Desde luego, el Gobierno nacional ha cometido muchísimos errores en su política económica, que lograron las tristes consecuencias del cierre de numerosas fábricas, muchas de ellas de renombre e historia en el país. Pero ante las corridas contra el peso y el correlativo aumento de la cotización del dólar, -por causas endógenas y exógenas-, el titular del Ejecutivo ha dado muestras, al proponer este consenso, de republicanismo y madurez.

Pero lamentablemente, las más importantes fuerzas opositoras no pensaron en un camino en común para todos los argentinos, sino en rechazar estas propuestas casi sin analizarlas. Así, Roberto Lavagna respondió con 10 propuestas propias, Sergio Massa contestó que “el Gobierno debe reconocer su fracaso” y Máximo Kirchner, hijo de la probable candidata Cristina Fernández, respondió zahiriendo que “invitamos al gobierno a firmar 4 puntos: desayuno, almuerzo, merienda y cena todos los días”.

Es una verdadera tristeza que el arco opositor piense más en octubre venidero que en la Argentina de los próximos 10 o 20 años, aún sabiendo que nadie puede erigirse, solo, como el salvador del país.

Es hora que nuestros representantes recapaciten, por el bien los argentinos.

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Año XVI Edición 5939