Por Néstor Sierra Fernández
PARA PUNTO SUR

La semana estuvo dominada por el aumento del dólar, cuya cotización es parte de la preocupación de los argentinos desde el primer gobierno de Juan Domingo Perón ( que lo llevó a enunciar: ¿Quién vio un dólar?”). Muchos colegas preguntan a los economistas las razones del aumento y qué va a pasar con el precio de la moneda norteamericana. Respuesta: va a seguir aumentando.

La clave está en entender que el aumento de la cotización del dólar no es la causa, sino la consecuencia macroeconómica, y la causa es la emisión de pesos por sobre el Producto Bruto Interno, para financiar el déficit fiscal, que por tomar en cuenta sólo julio (últimos datos oficiales disponibles) fue de 155.524 millones de pesos, debido a las transferencias laborales (IFE, ATP), sociales, subsidios a las tarifas de servicios públicos y asistencia al Tesoro y a las provincias.

Nominalmente, el país produjo en el segundo trimestre bienes y servicios por algo más de $726 mil millones (INDEC),  pero como consecuencia de la emisión monetaria para cubrir el déficit de lo que va del año, la oferta monetaria (el dinero que tenemos en nuestros bolsillos más lo que está depositado en los bancos más lo que estas entidades tienen en depósitos en el Banco Central) es de $2,4 billones (es decir, millones de millones),  tres veces más dinero del necesario para adquirir todos los bienes de la economía. Ese 1,7 billón de pesos que sobra o va a demanda o va al dólar. Como la primera es poca, dada la cuarentena que recién en septiembre empezó a abrirse de hecho, queda el refugio en la moneda norteamericana. Como el Banco Central puso mil torniquetes, debido a la sangría, los ahorristas compran en el mercado del “blue”, o sus alternativas, a simple oferta y demanda. Entonces, al aumentar la demanda, el dólar es un bien cada vez más escaso, y por lo tanto su precio sube y sube.

Este incremento causa un círculo vicioso, ya que los exportadores no liquidan sus dólares a la espera de una mayor devaluación, con lo cual se acentúa la sequía (no climática, sino la del billete con la cara de los presidentes norteamericanos). El que tiene pesos, no los quiere y compra dólares, y el que tiene los dólares, no los vende o cambia lo menos posible.

Y el incremento del dólar se traslada a precios, por inercia y porque aumenta el costo de los insumos dolarizados, y esa inflación acelerará la velocidad con que nos desprendamos de los pesos, antes que pierda más valor, con lo que se realimenta el proceso inflacionario.

Además, no hay un plan económico (más allá de la leve baja de las retenciones al campo), hay peleas internas en el gobierno y la palabra del Presidente Alberto Fernández está más devaluada que el dólar.

Encima, el ministro de Economía Martín Guzmán, le repreguntó al periodista Antonio Laje por qué habría que bajar el gasto público. En el Presupuesto 2021 está previsto que el Banco Central le gire al tesoro 1 billón de pesos más para financiar el déficit. Coherente, el señor ministro, que se olvida que dirige el ministerio de la ciencia de la administración de la escasez.

Es lógico, entonces, que ante este panorama y la imposibilidad de comprar dólares, impuestos que ahogan y sin credibilidad, las empresas miren a la otra orilla del Río de la Plata.

La situación podría al menos empezar a revertirse si el presidente da un golpe sobre la mesa y actúa, si se elabora un plan económico claro, si se bajan impuestos y se achican gastos. Por ejemplo, se podría arrancar con la quita de subsidios del costo y las ganancias de las empresas de servicios públicos ($294.000 millones en el primer semestre, 49,9% más interanual -IARAF-), y que volvamos a pagar la energía que consumimos y el transporte  y se hagan las reformas sin pensar en el costo político.

Pero no parece posible, con un ministro que pregunta “por qué hay que bajar el gasto” y una vicepresidente que hace de jefa de Estado.

El autor es licenciado en Periodismo. Especializado en Economía. Completó el “Curso de economía para periodistas” (2017), y la materia Maroeconomía en Universidad UADE (2020). Condujo el programa “Expreso Económico”, en el canal Telecreativa. (2018)

 

 

 

Banner Content

1 Comment

Sergio Giacona 13 de octubre de 2020 at 08:40

Excelente. Si no se comprende que el déficit fiscal es la madre de todos los desequilibrios, nunca vamos a abandonar el círculo vicioso. Y si el Ministro pregunta “para que lo vamos a bajar?”, estamos en problemas…

Dejar comentario

Año XVI Edición 5446