El gobierno de Alberto Fernández no se caracteriza por la coherencia entre lo que anuncia y lo que luego termina haciendo. El ministro de Economía, Martín Guzmán había adelantado el «ajuste» para ordenar las cuentas públicas y achicar el déficit.

Pero las palabras de la vicepresidenta Cristina Fernández, delante del (en lo formal) jefe de Estado, recordaron que el 2021 es un año electoral. «Cuidadito con el ajuste».

También, la expresidenta auguró que «la economía va a crecer en 2021, pero ojo, no quiero que ese crecimiento se lo queden tres o cuatro vivos nada más».

A su lado, su hijo, el diputado Máximo Kirchner, dijo delante de la cara de Alberto: «Los empresarios tienen que saber que los argentinos no pueden más. Son las cosas que nos interesan».

El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) había pactado con las TIC empresas de telecomunicaciones, Telecom, Movistar, Cablevisión, Telecentro, Claro, con los precios congelados desde marzo, un aumento del 20 por ciento, que luego bajó al 15, con la posibilidad de distribuirlo en tres incrementos mensuales entre enero y marzo. Pero esta semana, solo autorizó un aumento total del 5 por ciento.

Además,  el gobierno extendió el congelamiento del los precios del gas y eléctricas por otros 90 días, y está estudiando un posible aumento del transporte.

Las tarifas de los servicios públicos estarán atadas a los incrementos de los trabajadores, mientras el secretario de Energía, Darío Martínez, prepara un nuevo esquema con aumentos focalizados de acuerdo a los ingresos de los usuarios.

En cuanto al hipotético crecimiento del PBI augurado por la vicepresidenta, o los datos auspiciosos son tan mágicos que solo son visibles para ella, o sus cálculos escapan a toda explicación macroeconómica. La inversión es uno de los componentes fundamentales del crecimiento económico de un país. Se puede invertir para fabricar más o, en épocas de malaria, solo para reponer la máquina que se desgastó, se rompió o quedó obsoleta por los avances tecnológicos. Esta última inversión «repositoria», los economistas la sitúan aproximadamente en el 15 por ciento. Pues bien, y ese es el porcentaje que los empresarios invirtieron en el tercer trimestre, según los últimos datos del Indec.

En efecto, la formación bruta de capital fijo fue de en el tercer trimestre de $ 113.850 millones, en un PBI de $750.987 millones; equivalió exactamente al 15 por ciento, es decir que apenas se repuso capital o «se ató con alambre». No se invirtió en más máquinas para aumentar la producción. Y si no se invirtió para producir más este año, el que viene no se va a crecer.

Y no se va a crecer porque ningún empresario va a invertir, porque no hay consumo y porque las tarifas están congeladas en un año con una inflación del 30,9 por ciento.

Pero cuando por el populismo de no autorizar los aumentos en un año electoral, tengamos un verano sin luz y sin internet y un invierno sin gas, el culpable no va a ser el gobierno de Alberto Fernández, no señor. La culpa será de Mauricio Macri (cometió el mismo pecado en el año electoral 2019), de «los grupos económicos concentrados», o «los medios hegemónicos». Porque creen que así, a puro populismo y mentira, la coalición gobernante va a ganar las elecciones.

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Año XVI Edición 5871