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Vie, May 8, 2026

Un recorrido de este periodista el viernes por la comercial avenida 9 de Julio comprobó muchos transeúntes, pero los vendedores estiman la caída de las ventas en un 70 por ciento

Por Néstor Sierra Fernández
@nesifear

Negocios de varios rubros abiertos y muchos vecinos caminando, todos con barbijo. Ese panorama es el que vio este cronista sobre el mediodía del viernes  pasado en la céntrica avenida 9 de Julio, en el lado este de Lanús.

SOLO DOS POR LOCAL. La gente forma fila sobre la vereda para comprar en los locales de la Galería del Este. (Néstor Sierra Fernández)

En ese sentido, la fase 3 de la cuarentena autorizó a que se abrieran los locales comerciales de la mayoría de las actividades. En los negocios de comestibles (panaderías – confiterías, carnicerías, por ejemplo) se permite pasar al interior del comercio, pero nunca más de dos compradores; los otros, a esperar en la vereda.

Una muestra de ello era la acera de la Galería “del Este”, siempre en 9 de Julio entre Oncativo y Salta, donde se formó una larga fila de compradores que llegaba hasta la calle Oncativo, alargada por la distancia social.

En el resto de las actividades (casas de ropa, librerías, por ejemplo), los dueños ubicaron en la entrada un pequeño mostrador improvisado por una mesa, que obliga a los adquirentes a hacer sus compras desde la vereda, pero no siempre guardan la distancia de 1,5 metros. En una de las tiendas, en la referida avenida casi Salta, los dueños del local pintaron una cruz roja justo delante de la puerta de entrada, y un cartel que ruega “Por favor, no pararse en la cruz”, pero el cartel espera en vano que una potencial clienta le dé bolilla.

Los demás transeúntes miran vidrieras. Entre todos, pintaron un paisaje que volvió a darle vida a la avenida comercial.

No obstante, no todos los vendedores son optimsitas, y sus ánimos oscilan entre el realismo y el pesimismo. “Las ventas me bajaron un 70 por ciento” le dice a PUNTO SUR Juan, empleado de una casa de ropa de una marca reconocida, frente a la Galería del Este. Lo apoya un colega vecino, dueño de un comercio de cotillón, a quien las ventas, estima, “me bajaron un 90 por ciento. ¿Quién me va a comprar, si no se pueden festejar cumpleaños?”.

Con todo, al día siguiente, sábado, la policía cortó la comercial arteria en la cuadra del 1500, y ya se veía una muchedumbre.

En definitiva, con el levantamiento de las prohibiciones a los comercios, Lanús parece querer recobrar, de a poco, la fisonomía pre pandemia, pero las caras largas de los comerciantes van a seguir por mucho tiempo.

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Año XIX, edición Nª 6885

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