En una conversación distendida con los medios locales, el responsable de la Seguridad de Lanús reveló que hace un mes funciona un grupo especial de prevención del delito en zonas calientes, se mostró a favor de la descentralización policial, informó la compra se software de identificación facial y recordó los procedimientos contra el delito más violentos que vivió junto con la fuerza a su cargo

Por Néstor Sierra Fernández
@nesifear

El responsable de Seguridad de Lanús, Diego Kravetz, reveló ayer que esa Secretaría creó el PRI, Grupo de Respuesta Inmediata, dos grupos de seguridad policial que actúan en las zonas más calientes del delito a cada lado del distrito.

Esos nuevos grupos ya tienen un mes de actuación, y en prevención de delitos, “superaron en un mes las estadísticas de todo el año”.

Además, en la charla en el Municipio, reveló que el domingo pasado se salvó por minutos de ser víctima de un violento asalto en un restaurante  porteño de Barrio Norte, a donde había sido invitado, robo perpetrado por cuatro delincuentes a las 2 de la tarde.

Asimismo, ponderó la política de seguridad llevada a cabo por la administración Grindetti, con él como protagonista en el área, ya que “pasamos de tener 15 homicidios por año en ocasión de robo por año a uno o cero”.

Lo confió en una charla con periodistas de medios locales, entre ellos PUNTO SUR, con motivo de la presentación informal de su libro “Corré cagón”, en el que cuenta los procedimientos de prevención del delito más complicados que le tocó vivir como responsable de la seguridad del gobierno municipal de Néstor Grindetti, así como anécdotas del ejercicio de su función.

El funcionario y autor motivó el título de la obra en “quién domina el territorio, si las fuerzas de seguridad o las bandas delictivas”.

Además, reveló que el presupuesto del Municipio para Seguridad es de 700 millones de pesos, con el que compraron “patrulleros, motos para la policía local y dos softwares muy potentes, uno de identificación de patentes y otro de identificación facial”.

También coincidió en el accionar del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, aunque opinó que prefiere que las fuerzas de seguridad en el Municipio estén “descentralizadas, a cargo del intendente”, ya que “Grindetti o yo sabemos qué es lo que pasa en, por ejemplo, la Seccional Lanús 3ª, y Berni no lo puede saber”.

Con respecto a los flamantes “PRI, Grupo de Respuesta Inmediata”, informó que “está dividido en dos grupos de motos, uno para Lanús Este y otro para el Oeste, compuesto por nuestros mejores hombres de Seguridad Ciudadana y agentes de tránsito, y los hacemos operar en un radio de una cuadra de  donde empiezan las villas, y vamos haciendo cuadrantes, vamos trabajando en cada cuadrante, y cuando los ladrones van saliendo a hacer tropelías, los identificamos, hacemos prevención y desbaratamos cualquier delito”.

“En un mes, evitamos más delitos que todo el año. Uno de los operativos los centramos donde termina Chingolo y el otro en el cuadrante es en la parte de Remedios de Escalada pegada a Caraza, desde la calle Marco Avellaneda hacia Hornos”.

“¿Esas son las zonas más calientes del delito?”, le inquirió este medio. “Actuamos en las zonas más calientes, con otros dos PRI más sería lo ideal, entonces, con dos grupos solos, por ahora vamos rotando”.

Sobre el libro, estimó como los procedimientos más difíciles y violentos “el del delincuente que se refugió en el merendero”, en 2016; otro en el barrio “La Antena”, de Monte Chingolo, y un tercero en el barrio “Pampa”, de Valentín Alsina.

En el primero de ellos, “el delincuente que se refugió en el merendero, que tenía una condena firme a 12 años por homicidio, le dio una trompada al jefe de la Policía local. Entró al merendero, que estaba a 5 metros. Trabó la puerta. No había nadie comiendo, había unos chicos atrás,. Tuvo que ser violentada la entrada. Los vecinos nos tiraban piedras desde los techos, era de noche y no había luz. Esta fue en el 2016, cuando me estaba acomodando en el puesto, me “desacomodaron” y fue el procedimiento más violento del que me tocó participar, junto con otros dos.

Otra de esas actuaciones de la fuerza de seguridad fue en el barrio La Antena, en Monte Chingolo, donde cuando la policía identificó a un grupo de personas, “se pararon de manos”, se rebelaron,  y unos 70 vecinos empezaron a tirar piedras a la polícía,  y fue una batalla, y no podíamos salir”

Otro procedimiento con violencia y nocturno lo vivió en el desalojo de una plaza del Barrio Pampa, de Valentín Alsina.

Con respecto a la pérdida de respeto a la autoridad policial, Kravetz estimó que “parte del tema que tuvimos en Lanús es que el vecino reconozca al policía como autoridad. Obviamente que el Policía tiene que tratar con respeto al civil, pero no hay una paridad, cuando hay una orden, hay que acatarla, y eso al principio era muy complicado”.

“Esa falta de reconocimiento fue por una serie de factores: una, la falta de reconocimiento político a la Policía hizo que las actuaciones policiales pierdan legitimidad en la sociedad, porque el policía que iba a hacer algo estaba mal visto por la política y por el vecino. Tratamos de recuperar el respeto por la policía. Pero si no se hace a tiempo un procedimiento policial de identificación, prevención, termina sucediendo un delito, entonces de cada 10 casos que haces identificación te encontrás con uno que tenía antecedentes, o un tipo que se resiste… Pero para eso el policía tuvo que parar 10 personas, y cuando te paran, vos como ciudadano tenés que obedecer al policía. No es lo mismo un procedimiento de identificación en el centro de Lanús que en el barrio La Antena”, argumentó.

PUNTO SUR le preguntó a Kravetz si en esa falta de respeto a la autoridad policial, ¿cuánto tiene que ver el hecho de que cuando la policía detiene a un delincuente pesado, la justicia lo libera al otro día o por que es menor o no tenga antecedentes…?

“Tiene mucho que ver -inició su respuesta-. Para mí, la seguridad pública se construye con efectivos policiales adecuados, con equipos y tecnología adecuados, con una justicia y una política bien orientada. Cuando te empieza a fallar alguna de estas herramientas, la seguridad se resiente, más en general cuando falla la política, que cuando tiene un norte poco claro, o tendiente a no intervenir, todo el sistema automáticamente se resiente. Si la política va hacia un lado, es difícil que la justicia vaya hacia el otro.

Por otro lado, contó que son la Policía local está compuesta por 650 hombres y mujeres y Seguridad Ciudadana, por 150 y, “Si para hacer un procedimiento en una villa, vos me das a elegir entre ir con el Grupo Halcón o la Policía local, yo me quedo con mi grupo de Policía local, porque ya los conozco, porque sé cómo actúan, qué van a hacer, cómo van a responder”.

En cuanto a la motivación del título del libro, “Corré, cagón”, el funcionario contó que “tiene que ver con quién domina el territorio, si las fuerzas de seguridad o las bandas delictivas, entendiendo como bandas también a aquellas que con punteros van tomando territorio. El título tiene que ver con si te animás a entrar a correrlos”

“El título también tiene que ver con errores nuestros”, admitió, “que los tuvimos, para que el que nos suceda en el puesto de seguridad, de nuestro poartido o de otro, lea cuáles fueron esos errores, porque fuimos aprendiendo, y no los cometa, si lee el libro, va a hacer una gestión mejor que nosotros”.

Otra de las preguntas de los colegas tuvo como centro la seguridad durante la pandemia del covid-19. “Con la pandemia, pasó que las fuerzas de seguridad se tuvieron que dedicar más al control de que se cumpla con las medidas sanitarias que a perseguir al delincuente; y además, paralelamente, se liberaron masivamente a los delincuentes detenidos, y eso no es un invento de los medios, objetivamente es una realidad. Tipos que estuvieron libres en marzo, volvieron a estar presos en mayo, otra vez liberados, volvieron a estar presos en junio, y así todo el año, y estuvimos todo el año renegando”.

En cuanto al ministro Berni, Kravetz opinó que “hay que darle un tiempo más. Tiene una idea que está bien, que es la figura de jefe de estación, que es jefe de todas las fuerzas de la provincia de Buenos Aires. Pero no se tiene en cuenta que vos tenés dos fuerzas: la que hace prevención y la policía local, que prácticamente la maneábamos nosotros, y parte de su buen funcionamiento se debía a que no hacía tareas que sí hace la Policía bonaerense, ahora ambas hacen las mismas tareas, mandados por el jefe de Estación”.

“Yo insisto con la descentralización del control de las seguridad para que esté a cargo de las intendencias, porque Berni no puede saber lo que pasa en la Seccional Lanús 3ª, y yo sí, y Grindetti también”.

En cuanto a la política de Seguridad de su gestión, Kravetz ponderó que “al asumir Néstor Grindetti, veníamos de una marcha por semana en reclamo de seguridad, incluso el intendente también se tuvo que comer varias marchas, pero puso como eje la seguridad, entonces armó un equipo bueno de Seguridad ciudadana, hizo un centro de monitoreo y control, formó una Policía local, y los resultados se ven. Obvio que tenés delitos en Lanús, pero hoy tenés fiscalías, Policía local, equipamiento, cámaras, por eso pasamos de tener 15 homicidios por año en ocasión de robo por año a uno o cero. La situación cambió”.

En cuanto a los fondos, Kravetz reveló que “para seguridad hay un presupuesto de $ 700 millones. Estamos comprando 40 patrulleros, motos para la policía local, estamos rearmando el Centro de Monitoreo para transformarlo en un Centro Único de Control, hemos comprado dos softwares muy potentes, uno de identificación de patentes y otro de identificación facial, con el que se pueden armar patrones de conducta, secuencias muy interesantes”.

Sobre el final de la charla, dejó en claro que “más policía no se traduce en más seguridad. Un especialista israelí de seguridad me dio este ejemplo: “necesitás 300 tipos que trabajen de policías, atentos, operativos, y no tres mil con uniforme”.

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Año XVI Edición 5435