Su nieta Virginia, rememoró que el erigidor de la Villa Gral. Paz, conservador, amigo de Mitre y de gran riqueza, «murió sin un mango». La misa de la fundación de la Villa la dio un cura que ese día colgó los hábitos y anunció su casamiento.

Investigación.
Néstor Sierra Fernández
@nesifear

Guillermo Felipe Gaebeler nace en la actual Ciudad de Buenos Aires el 30 de mayo de 1852. Según contó a PUNTO SUR su nieta Virginia, entrevistada para este informe, fue hijo de Karl Von Gæbler, «El Tata Carlos», como lo llamaban de entrecasa.

Ese primer Gaebeler, tal como quedó deformado el apellido al ser anotado en la aduana o en los registros al ingresar al país, «era de una familia de origen agricultor, de Francfurt, Alemania y según un rastreo genealógico que hicimos, con su esposa habrían llegado al país en 1827», relata Virginia.

El matrimonio se establece en el barrio porteño de Chacarita, en una zona de las quintas de agricultores.

Guillermo vive desde su nacimiento en la casa paterna, ubicada en la esquina porteña de Azcuénaga y La Piedad (hoy Bme. Mitre), en el barrio de Once. Muy cerca, luego los Padres Bayoneses levantan el Colegio San José, donde Guillermo es matriculado con el número 2, detrás de Hipólito Yrigoyen.

Más tarde se mudará a una casa en la calle Defensa, cerca del Parque Lezama. En esa vivienda nacen los 7 hijos en que fructificó su matrimonio con Sara Zambianchi; 4 varones: Adolfo, Guillermo, Horacio y Federico (padre de nuestra entrevistada) y 3 mujeres: Sara, Lía y Nélida.

Virginia Gaebeler nos cuenta que «parece que mi abuelo era de una familia de inversores, porque explotaban una calera en Entre Ríos, empresa que cuando yo era pequeña, siendo mi abuelo muy viejo, mi padre fue a liquidar».

En 1888, Guillermo Gaebeler deja la calera entrerriana y compra en la actual Lanús, probablemente con dinero obtenido por las ganancias en Entre Ríos, 56 hectáreas de un tambo llamado «Atachi», que pertenecía al vasco Martín Duhalde, quizá antepasado del ahora ex presidente y gobernador bonaerense, Eduardo. El área adquirida, que pronto sería la Villa General Paz, tenía como perímetro las actuales calles Basavilbaso al oeste, Eva Perón (Caa-guazú) al norte y Arias al sur. Con respecto al límite este, Virginia Gaebeler refirió a PUNTO SUR que era la actual calle Villa de Lujan, pero el plano del nuevo pueblo ubicado
para esta investigación en el Museo Juan Piñeiro, y el que figura en el libro «Lanús y su historia» de Roberto Herrera, que se reproduce en esta página, demuestra a la calle General Madariaga como límite.

Plano fundacional de la Villa General Paz

De todas formas, la extensión de las tierras adquiridas por Gaebeler equivale a 48 manzanas.

El campo es loteado a la usanza europea: quedan establecidas 8 calles paralelas al Riachuelo y 7 perpendiculares y se prevé una manzana para una plaza (la actual Plaza Sarmiento), y una iglesia.

Queda así establecida la «Villa General Paz», bautizada de esta forma por decisión de Bartolomé Mitre, amigo de Gaebeler, a quien éste adhirió políticamente.

La Villa se inaugura el 20 de octubre de 1888.

A esta admiración de Mitre por el general José María Paz, se deben también muchos de los nombres con los que fueron bautizadas las calles de la nueva villa: por ejemplo, Ayohuma y Vilcapujio -sic (las actuales 9 de Julio y Arias, respectivamente).

En esas batallas Paz intervino junto al general Manuel Belgrano en Potosí, Bolivia, en 1813.

El boulevard Ayohuma separaba los nombres de las calles, que siempre hacían referencia a batallas en las que intervino Paz: Sipe
Sipe al norte y Venta y Media al sur (actual Basavilbaso), Oncativo (ídem)-La Tablada, Salta-Sitio de Buenos Aires, Córdoba (ibídem)-Villa de Luján (no confundir con la actual arteria de ese nombre), Paunero-Deheza (Gaebeler), Gral. Ferré (íbídem)-Gral. Belgrano; Gral. Acha-La Madrid (Héctor Guidi); Gral. Madariaga (ibídem)-Gral. Pedernera.

En tanto, a las calles perpendiculares a las vías se las denominaron Caa guazú (actual Eva Perón), Emilio Mitre (Arturo Illia), Fournier (Tucumán), Sitio de Montevideo, Las Piedras, además de Ayohuma y Vilcapugio y Margarita Wield, que fue la esposa del general Paz y estuvo prisionera junto a él.

Virginia Gaebeler nos cuenta que «toda la toponimia de la Villa fue diagramada por mi abuelo junto con el general Mitre».

  • El primer médico de la ciudad de Lanús fue un doctor de apellido Pujol, y la primera partera fue Juana Vissini de Baccigaluppi.

  • José Severs y Francisco Tau instalaron en Villa Obrera una fábrica de ladrillos, a finales del siglo XIX. También zorras con que se llevaban los ladrillos a la estación, para ser distribuidos y vendidos en Capital. Al cerrar la fábrica, las vías se aprovecharon para hacer correr un tranvía fabricado en madera, cuyo primer conductor se llamó Luis Cantaluppi.

    Cantaluppi fue también el primer cartero, a quien el inicial jefe de la Estación, Juan Dorián, le entregaba la correspondencia todas las mañanas para distribirla en la incipiente ciudad.

  • En el año 1894 la Villa tuvo su primer policía, Pedro Márquez, quien llegó a pedido de Gaebeler. Már-quez tuvo, al año siguiente, el privilegio de ejercer funciones en la primera Comisaría, secundado por dos agentes y un sargento.

  • El primer periódico que se editó en Lanús se llamó “El alcaucil” y su director fue Daniel Vallejo Vega, quien más tarde trocó el nombre original por el de “El gladiador”. Luego se publicará la revista “Vida Nueva” y, en 1909 aparece un segundo periódico llamado “El imparcial”.

  • La primera librería que tuvo la Villa fue propiedad de Juan B. Tesorieri.

(Fuente: Diario «Pregón», Lanús, Buenos Aires, 1980)

Nuestra entrevistada relata una anécdota sobre la fundación de la Villa, que lee de una nota que escribió en 1996 para el periódico «Aquí Lanús»:

«Guillermo narra una anécdota con respecto a la misa que debía oficiarse el 19 de octubre de 1988, para la fundación de la Villa.

«Todo estaba listo: había un programa de cuadreras, canchas de taba, patio para el baile, asadores, empanadas; faltaba lo principal, el oficio religioso. Ahí fue el sofocón, pues nadie conocía un sacerdote.

«Llegó Don Guillermo por la noche y los vecinos le dieron la novedad. ¿Qué hizo el viejo?»

«No tuve más remedio que pegar la vuelta al Centro. Me fui derecho a un templo que era como una nidada de curas. El Prior me atendió muy bien, porque éramos grandes amigos, me escucha el pedido pero me dice ‘Guillermito, llegaste tarde; ahora a la gente le da por fundar pueblos, mañana se fundan como 10, y todos han venido a pedirme curas para las misas. Pero no te largaré así. Andáte a visitarlo a Fulano (me dio el nombre) y decile lo que pasa’».

«Nos dice don Guillermo que llegó a la casa del cura indicado, y éste estaba leyendo un diario. Al verlo, le gritó: -Pasá, hermano. ¿Qué te pasa, ya te hicieron el cuento?

«Responde Gaebeler: ¿Qué cuento? Te vengo a pedir un favor, sólo vos me podés salvar.

-Tenés que apurarte, hermano, dentro de pocas horas habrá que salvarme a mí.

-¿Qué te ocurre, hombre? ¿No estás en gracia de Dios?

-Hasta ahora, sí. Mañana me caso con Fulana de Tal.

-¡No debes hacerlo!

-¡¿Por qué?!

-Porque te precisamos en la Villa General Paz para que nos des una misa mañana. Es la última gauchada que te pedimos como cura.

“Le rogué casi de rodillas. El Padre reflexionó y me dijo: -Está bien. Mañana iremos a la Villa Gral. Paz. Te diré la misa pero será la última.

«La misa se dijo. Ese mismo día el sacerdote colgaba sus hábitos y se anunciaba su compromiso matrimonial».

El Padre se llamaba Emilio Loza.

Por otra parte, cabe consignar que al momento de erigirse Villa General Paz, «ya estaba fundada Villa Obrera y luego será el turno de Villa Sarmiento», ilustra la nieta de Guillermo Gaebeler. «No se olvide que era la época de la inmigración, y mucha gente se instaló en esta zona por la cantidad de saladeros que había (N. de R.: Juan Manuel de Rosas poseía algunos) y por la ubicación relativamente cercana al puerto».

Tres años después de la fundación de la Villa, Guillermo Gaebeler se construye su casa en la esquina de Paunero y Ayohuma (actuales Gaebeler y 9 de Julio) adonde viene a vivir con su familia, dado que el tren del Ferrocarril Sud, que paraba en la Estación Santa Teresa (Lanús) desde 1864 -con tierras donadas por Anacarsis Lanús (Ver PUNTO SUR Nº 21)- ya prestaba un buen servicio.

En 1897 funda el Banco Constructor de Avellaneda, con el fin de financiar la compra de los lotes de la Villa, pero según nos cuenta su nieta «con eso él perdió mucha plata, pues debido al crack económico de esa década se devaluaron las propiedades». Finalmente, el Banco cierra en 1914.

Gaebeler adhirió desde casi su adolescencia al partido conservador, y era barcelosista, es decir, partidario del caudillo de Avellaneda Alberto Barceló. «Por eso el fue primer intendente municipal de Avellaneda (1898) y delegado municipal de ese partido en Lanús desde 1920 hasta muy anciano, cuando fue sustituido por Roque Belsar».

La sede de la Delegación Municipal de Avellaneda era la del actual Concejo Deliberante, en 9 de Julio entre Córdoba y Salta, frente a la sede del Club Lanús, al que también Gaebeler contribuyó a fundar con el nombre de Club Progreso. Además creó y sostuvo de su peculio una escuela de artes y oficios.

Virginia Gaebler, en cuanto a su visión de la familia de Anacarsis Lanús, lejos de rivalizar, la ve como «muy progresistas. Lanús hizo muchísimas obras y también perdió mucha plata con las campañas políticas porque, como mi abuelo, le dio a Mitre mucho dinero y perdieron muchos terrenos, que nacían en la calle Basabilvaso, porque se los cortó el ferrocarril».

Ya anciano, Don Guillermo, quien supo ser rico, estaba pobre. «Recuerdo que mi abuela le decía: ‘¡Guillermo, ya estamos fundidos y vos seguís con tus sueños de grandeza!», rememora su nieta. Según Virginia, el fundador de la Villa General Paz, «murió sin un mango», el 3 de febrero de 1941, a los 88 años. Sus restos descansan en el sector histórico del Cementerio de Lanús.

Agradecimientos: Virginia Gaebeler. Marina Napal, Museo Juan Piñeiro, Lanús.

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1 Comment

guillermo gaebeler 10 de abril de 2021 at 10:04

felicitaciones por el articulo soy el bisnieto

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Año XVI Edición 5479