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Mié, May 6, 2026

Por Néstor Sierra Fernández
@nesifear

Abundante evidencia empírica demuestra indubitablemente, que las vacunas logradas a través del desarrollo científico lograron terminar o, al menos, neutralizar las epidemias y pandemias como la del COVID 19 que atravesamos los argentinos y el mundo.

“Las vacunas contra el Covid-19 ya tienen efectos notorios en aquellos países en los que se están aplicando. Tanto los estudios sobre los índices de hospitalización y fallecimientos como los datos estadísticos diarios muestran que ambos bajan entre las personas vacunadas”, dice un informe de CAEME, la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales.

Sin embargo, los movimientos antivacunas se manifiestan en nuestro país y en el mundo.

Patricia Galeana, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en su excelente trabajo Las epidemias a lo largo de la historia (https://revistasipgh.org/index.php/anam/article/download/844/1218/), cuenta que “las enfermedades epidémicas se empezaron a controlar hasta el Siglo XIX, con los descubrimientos de Luis Pasteur y Robert Koch sobre microbiología y la invención de las vacunas. Antes frente a las epidemias, no había más que huir, así encontramos a gobernantes itinerantes hasta la aparición de las vacunas”.

Es por demás abarcativa y convincente la bibliografía científica que avala la importancia capital de la invención de las vacunas para la erradicaciòn definitiva de las enfermedades que hicieron estragos en el mundo, sobre todo desde el Siglo XX.

Al respecto, es demostrativo el análisis de los efectos beneficiosos de la vacunación en la erradicación o, al menos, la atenuación de los contagios y, con ello, de las muertes, en dos de las pandemias que azoraton  al mundo: la poliomelitis y la tuberculosis.

Niños afectados de polio, en pulmotores, internados en un Hospital argentino. Las vacunas de J. Salk y A. Sabin lograron erradicarla. (Imagen: Caeme)

A principios de esa centuria pasada, la poliomielitis era una de las enfermedades más temidas en los países industrializados, paralizando cientos de miles de niños por año. Sin embargo, poco tiempo después de la introducción de vacunas efectivas en los años 50 y 60, la polio se pudo controlar y fue eliminada como un problema de salud pública en la mayoría de los países en el mundo, con excepción de Nigeria, Afganistán y Pakistán. Así lo explica un trabajo sobre la polio del laboratorio Sanofi.

Por la enfermedad, millones de niños menores de cinco años quedaban con parálisis en sus miembros inferiores. CAEME ilustra en https://www.caeme.org.ar/historias-para-recordar-la-polio/ que “en Argentina, los brotes en la década del 50 afectaron a miles de personas. En 1956, se produjo la mayor epidemia de la historia en el país: 6.496 casos notificados de una enfermedad que puede causar la muerte o una severa discapacidad”. El del eximio pianista Bruno Gelber es un ejemplo. Por suerte, la enfemedad no nos impidió disfrutar de su arte.

Exigido por la urgencia para cortar los estragos de la Polio, en 1955, Jonas Salk desarrolló la primera vacuna, inyectable. Su efectividad fue probada, logró detenerla en un 90 por ciento. Luego, en 1966, Albert Sabin desarrolla una vacuna oral “viva” (OPV), que rápidamente se convierte en la vacuna de elección para la mayoría de los programas de inmunización en el mundo.

Desde 1988, cuando se calculaba que había 350.000 casos en 125 países endémicos, los casos disminuyeron en más de un 99%, a 33 notificados en 2018, según la Organización Mundial de la Salud. En  1984 se dio el último caso de poliovirus salvaje en Argentina en Colonia Santa Rosa, Orán, Salta. Y en toda América, el último caso fue un niño de 3 años en Perú. (https://www.sanofi.com.ar/-/media/Informacion-sobre-poliomielitis.pdf).

Si bien no ha logrado erradicar la tuberculosis, la vacuna BCG se aplicó por primera vez en un bebé en 1921. En marzo de 1882, el luego premio Nóbel Robert Koch descubre la bacteria que causaba la enferdad, paso incial para que, luego, dos científicos franceses que desarrollaron la vacuna, Albert Calmette y Camille Guérin.

Entrevistada por la BBC, la bioquímica Chyntia Carolina Díaz Acosta, doctora en biología molecular y celular e investigadora y docente en micobacterias en la Universidad Nacional de Asunción de Paraguay, explica que “cuando un niño vacunado entra en contacto con un paciente, lo que ocurre es que tendrá menor probabilidad de presentar formas graves de tuberculosis, al evitar la diseminación sanguínea de los bacilos que ingresaron a su organismo. Así, la vacuna BCG reduce la mortalidad infantil y mejora el sistema inmunitario ante la tuberculosis”. (Ver https://www.bbc.com/mundo/noticias-57866217

Volvamos a los efectos de la vacunación contra el covid: CAEME  asevera que “estudios de distintos países muestran que la inmunización reduce el riesgo entre quienes ya fueron inoculados. En la Argentina, las estadísticas coinciden” y que redundaron en menos hospitalizaqciónes, baja de muertes y reducción de contagios.

Y muestra como ejemplos que, en nuestro país, “las curvas que permiten visualizar datos estadísticos muestran que descienden tanto las internaciones con cuadros críticos en instituciones de salud como los fallecimientos de personas mayores de 70 años, en relación con el año pasado, a medida que se aplican las vacunas Sputnik V, Covishield,  BBIBP-CorV  y Vaxzevria.  (Ver https://www.caeme.org.ar/vacuna-covid-19-cuales-fueron-los-efectos-post-vacunacion/)

Otra evidencia: la prestitgiosa revista médica “The Lancet” (iuna biblia médica, ya que publica por ejemplo la efectividad de una vacuna después que se cumplieron todos los pasos investigativos requirentes), publicó el miércoles último un informe titulado “La vacunación de tres dosis provoca anticuerpos neutralizantes contra ómicron” (https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(22)00092-7/fulltext)

En conclusión, como explica CAEME, “menos personas con cuadros críticos de Covid-19 y menos muertos entre los vacunados, ese es el resultado que se observa al ritmo de las campañas de inmunización en los países”.

Imagen: CAEME

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Año XIX, edición Nª 6885

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