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Mié, Feb 8, 2023

Por las exigencias físicas, la vida profesional de un bailarín dura 20 años, pero al retirarse jóvenes, hay una ventana de tiempo muy grande hasta la edad exigida por la ley para jubilarse.

Los bailarines nacionales luchan para que el Congreso de la Nación convierta en Ley un anteproyecto para que se puedan jubilar al cumplir 20 años como integrantes de un elenco estable.

Aducen que «la vida profesional útil de un bailarín tiene un promedio más bajo que el de cualquier otro tipo de actividad laboral, debido al esfuerzo que la actividad de la danza le demanda al bailarín profesional», por eso es que luchan por la aprobación de un régimen jubilatorio diferencial

La bailarina y delegada del Ballet Folklorico Nacional, Celeste Italiano, explicó que al anteproyecto lo presentan cada dos años en la Cámara de Diputados o en la de Senadores, pero que como nunca es tratado, cada dos años lo vuelven a presentar al perder estado parlamentario.

En 2008 los bailarines lograron que su vocación tuviera su Convenio Colectivo de Trabajo, que estableció la duración de la carrera en 20 años, pero al llegar al fin de esa etapa laboral, son jóvenes aún para jubilarse de acuerdo a la ley ordinaria, es decir, que les falta aun muchos años para alcanzar la edad jubilatoria establecida, que es a los 60 años las mujeres y 65 los hombres. Entonces, queda un vacío de tiempo muy grande, años durante los cuales tienen que vivir dignamente. Es por eso que, desde aquel año, luchan para que el Congreso apruebe un régimen especial de retiro laboral para nuestros bailarines.

Al repecto, los cuerpos estables de la Secretaría de Cultura de la Nación ( la Compañia Nacional de Danzas y el Ballet Folklórico Nacional), expresaron en un comunicado que «desde 2016, los bailarines nacionales buscan la aprobación de una Ley que les permita jubilarse dignamente luego de cumplir 20 años perteneciendo a un elenco estable». En ese año, los artistas logaron que el diputado Juan Carlos Diaz Roig presente el  proyecto para su tratamiento por su Cámara, pero no se trató y en 2018 perdió estado parlamentario.

Ese mismo año, volvieron a la carga con su loable objetivo, y lograron que la senadora Norma Durango presente la iniciativa, esta vez con la Cámara Alta como origen, pero otra vez no se trató y volvió a caducar, a pesar de que los bailarines organizaron en el Congreso una audiencia pública con médicos, kinesiólogos y demás especialistas, que reforzaban con su profesionalismo las razones del pedido de jubilación: los bailarines y bailarinas trabajan constantemente con su cuerpo, sufriendo lesiones que los obligan a parar su actividad durante meses. Y a la larga, el cuerpo lo siente. Por eso es que la carrera dura 20 años.

«El Ballet Folklórico Nacional y la Compañía Nacional de Danza Contemporánea son símbolos culturales vitales del Estado Nacional Argentino -argumentan-, que por su excelencia y la jerarquía institucional, llevan siempre el rol de embajadores culturales del País. Pertenecer a estos organismos exige a todos y cada uno de sus integrantes, destreza técnica, flexibilidad, versatilidad, capacidad personal, artística y profesional.

Agregan que «la vida profesional útil de un bailarín tiene un promedio más bajo que el de cualquier otro tipo de actividad laboral, debido al esfuerzo que la actividad de la danza le demanda al bailarín profesional».

No obstante, «hoy, los bailarines dependientes del Ministerio de Cultura de La Nación no tienen un régimen jubilatorio que contemple la peculiaridad de su actividad profesional, existiendo un vacío legislativo respecto del personal artístico que se desempeña en estos cuerpos de baile en jurisdicción nacional».

«El objeto de los regímenes diferenciales es la adecuación de la cobertura de la vejez a diversas situaciones a las que está expuesto el trabajador durante su vida laboral», continúan.

Argumentan que «dentro de las actividades que implican riesgo y agotamiento o vejez prematura se destaca la del bailarín, de una compañía de baile, en donde el cuerpo mismo es el principal instrumento de trabajo».

«El Estado tiene la obligación de otorgar los beneficios de la seguridad social, con carácter integral e irrenunciable (art. 14 bis de la Constitución Nacional). Quiere decir que estamos ante el compromiso ineludible, de los poderes públicos, de otorgar dichos beneficios a todas las personas, garantizando que todas las contingencias previsionales estén cubiertas», finalizaron.

Pero por estos días, los asesores de los legisladores les informaron que tiene prioridad el tratamiento de proyectos relacionados con el covid-19, algo que no parece correr para el Poder Ejecutivo nacional, que presentó el proyecto de ley de reforma judicial.

Mientras tanto, los bailarines siguen luchando por su merecido régimen jubilatorio.

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