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Jue, May 14, 2026

Anoche, dos cuartos intermedios no pudieron evitar que el tratamiento del Presupuesto 2019 quede para hoy. Un proyecto sobre municipalización del mantenimiento de las escuelas fue el eje de la discordia.

Por Néstor Sierra Fernández.

Manifestantes de diferentes sindicatos, que apenas superaban el medio centenar en las gradas del Concejo Deliberante de Lanús, interrumpieron anoche la sesión extraordinaria que tenía como punto cúlmine el tratamiento del Presupuesto 2019 del Ejecutivo y legislativo comunal. A puro grito y bombo, taparon la voz de los concejales y lograron lo que pareció su objetivo.

Es que otro proyecto polémico en el listado de ordenanzas a considerar era uno por la cual se solicita autorizar al intendente Néstor Grindetti a “suscribir con la Provincia de Buenos Aires un acuerdo de ‘mantenimiento preventivo de infraestructura escolar’ para los establecimientos educativos de Lanús”, lo que provocó los cánticos ofensivos de militantes del SUTEBA y de ATE para el Presidente Mauricio Macri, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y la concejal Noelia Quindimil, a quien un muchacho airado no paraba de gritarle “traidora”.

En la sesión extraordinaria, los griteríos incesantes y golpes de bombo obligaron al presidente del Legislativo, Marcelo Rivas Miera, a llamar a un cuarto intermedio “indefinido” a las 20.50 (la sesión se había iniciado alrededor de las 19.00) luego de lograr el voto en general de ese proyecto “que es un camino a la privatización de la educación”, dijo la concejal de Unidad Ciudadana-Frente para la Victoria (UC- FPV) Natalia Gradaschi, concepto enfatizado por su compañero Héctor Montero. En efecto, levantaron su mano los 12 ediles oficialistas.

Cuarenta minutos llevó una reunión entre Rivas Miera y los presidentes de bloque: Gradaschi, Héctor Montero (UC-PJ), Sebastián Beroldo (Frente Renovador) y Jorge Schiavonne (Cambiemos). Cuando terminó la reunión y los legisladores volvían al recinto para continuar sesionando, una chica que hablaba con legisladores de UC FPV se arrimó al cerco que separa las bancas de las gradas y les dijo a los militantes que llamaran a los que estaban afuera y, azuzando sus brazos, los arengó para que gritaran y golpearan el bombo cada vez más fuerte, viendo que el polémico proyecdo se encaminaba a ser aprobado. Y volvieron a gritar contra Noelia Quindimil (todos saben de su excelente calidad humana), contra el Presidente Macri (el consabido “vos sos la dictadura”), contra Vidal y con todo aquel que tuviera que ver con Cambiemos.

Rivas Miera intentó continuar con la sesión, y logró la aprobación del polémico proyecto en forma nominal, es decir, preguntando su voto a cada concejal por su nombre y apellido, a los gritos para tapar los alaridos de la tribuna. Leandro Decuzzi, compañero de bancada de Gradaschi, no votó aduciendo que o no se escuchaba su voz o no le andaba el micrófono, que sí les funcionó a cada uno de los 12 ediles de Cambiemos para vociferar “positivo”, tratando de tapar los gritos enardecidos de los militantes. Al concluir la esforzada votación que aprobó el proyecto de municipalización del mantenimiento de las escuelas, Rivas Miera volvió a llamar a otro cuarto intermedio “por tiempo indefinido”. Ya eran las 22.30.

Diez minutos después, el presidente del HCD le confió a PUNTO SUR que la sesión continuaría “en media hora”, es decir, 23.10. Mientras, el massista Beroldo conferenciaba con los militantes, para que se fueran y dejaran continuar la sesión. Fue duro: los jóvenes le exigían que pensara “en quienes lo habían elegido” y que abandonara la sesión, ya que a esa altura Gradaschi y Depetri ya se habían ido y si hubiesen hecho lo mismo el resto de los 8 concejales del peronismo presentes (faltó Mario Magnaghi) y los 3 del FR, la sesión no podría continuar porque para hacerlo se necesita la mayoría presente, es decir, 13 legisladores, y los oficialistas suman 12. De a poco, los revoltosos fueron saliendo del recinto.

Los periodistas que cubrimos las actividades del HCD esperábamos las 23.10, pero cinco minutos antes, Rivas Miera bajó especialmente para decirnos que era probable que la sesión continuara hoy a las 11.00, algo que nos confirmaron cuando la larga jornada del 3 de diciembre estaba por terminar.

En los minutos de la alocada sesión, se llegó a aprobar por unanimidad el cambio de nombre de la avenida Máximo Paz por el de Manuel Quindimil (su hija Beatríz recibió una mención). También se convalidó un convenio por el que los trabajadores de cooperativas se inscribirán en un registro en la Municipalidad para trabajar en ala recolección y distribución de residuos sólidos urbanos (productos reciclables). Por ese proyecto, las graderías estuvieron ocupadas además desde el inicio hasta la aprobación de la norma por integrantes de grupos sociales como  CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) y MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos). Montero le agradeció “a los concejales oficialistas, a Grindetti y a la Secretaría de Obras Públicas por avanzar con este proyecto, que incluye a 200 trabajadores de cooperativas”.

También por unanimidad se declaró “de interés legislativo” el libro “Valentín Alsina, una ciudad para descubrir”, de la historiadora Mabel Álvarez.

La noche venía movidita desde el inicio, cuando en una corta sesión, los opositores votaron por la negativa pero no pudieron impedir tres proyectos que aprobaron los 12 concejales oficialistas, apoyados por 17 grandes contribuyentes: la creación de una tasa por servicios adicionales de agentes de tránsito, transporte y semáforos (12 concejales y 17 grandes contribuyentes por la positiva y 8 concejales por la negativa -faltaban todavía Edgardo Depetri y Decuzzi); otra iniciativa por la que “las actuaciones en materia de faltas abonarán la tasa que anualmente establezca la ordenanza Fiscal e Impositiva” (12 más 17 positivos y 10 negativos) y la ordenanza fiscal e impositiva del ejercicio  2019 (ídem).

 

 

 

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Año XIX, edición Nª 6885

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